lunes, 1 de octubre de 2012

La Casa de Dios, de Julio Basanta "el Indio"







































Esta es la casa más extraordinaria que he visto. La "Casa de Dios" bautizada así por su creador, Julio Basanta, un albañil de más de 80 años que a pesar de no saber leer ni escribir, ni poseer ningún conocimiento académico artístico ha logrado salir en medios de prensa de todo el mundo, dejar boquiabierto a todo el que se aventura a conocer este lugar, simplemente haciendo lo que mejor sabe hacer, plasmanr sus miedos, vivencias y creencias con materiales de derribo, de escombreras, cemento, hierros retorcidos, juguetes abandonados... en su vivienda fantasmagórica y vacacional enclavada en mitad de monte del barrio del Cabezo Blanco de Epila, (Zaragoza).

Su ansiadad creativa comienza hace unos 40 años cuando decide decorar viviendas con estética del lejano "oeste americano" recreando sus herores cinematográficos, que puede ver y entender en su televisor, de ahí viene el sobrenombre "el Indio". Esta estapa arquitectónica de spaguetti wester quedará rápidamente aplastada cuando empieza a mostrar aquello que le inquieta, sus fobias.

Julio no ha tenido una vida fácil, de niño fue abandonado por su padre, tuvo que buscarse la vida, trabajar en oficios arriesgados como albañil de alturas, más tarde, la vida tampoco le sonríe, pierde a su hermano Vicente y despues a su hijo Moises, ambos en extrañas circuntancias a manos de la policía. Sin embargo, su creatividad no cesa, todo lo contrario, está llena de brutalidad y color, es una constante ansia de superación, crea, destruye y perfecciona su obra constantemente, cada visita que hagas te obliga a buscar aquello nuevo y caer en la cuenta de lo que falta.

Este juego lo sigo haciendo desde que mis abuelos (dibujante y creador de castillos de arena y ella pintora), vecinos y admiradores de este artista me llevaran de niño a contemplar su obra a la vez que disfrutábamos alimentando con huesos y sobras de nuestra comida a sus bestias terrenales, una jauria de perros que custodiaba el lugar. Tambien recuerdo anecdoras que me contaban, que incrementan el carater surrealista del personaje, como aquella vez que mando construir un pozo, en esta tierra seca, llenarlo de agua gracias a dos camiones cisterna, y ver al día siquiente como el desierto se había tragado todo.. o cuando hizo pequeñas habitaciones sin puerta de acceso, grifos inservibles carentes de tuberías,...

Gracias a ellos por enseñarme este increíble lugar, pero sobretodo a Julio Basanta incasable creador que aún hoy mismo, dia en que he podido hablar con él y fotografiarlo seguía trabajando en la Casa de Dios.

Nota: En algunas de las imágenes que he subido, podemos verlo, posar orgulloso de su creación, tambien podemos ver los tres edificios principales, y un cuarto que vendión, único vestigio de su primera etapa wester.

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